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Travesía en kayak - 17 y 18/04/2003

ISLA HORIHUELLA (MAR DE ANSENUZA)

Redacción, textos y fotografías: Diego Villafañe

Ficha técnica, plano y correcciones: Roberto Milano

RECORRIDO Y OBJETIVOS

Esta travesía de dos jornadas por la costa sur del Mar de Ansenuza (Mar Chiquita), comienza en las proximidades de Altos del Chipión, realizando el descenso por el antiguo cauce del río Segundo, atravesando el extenso delta y los bañados, donde avistaremos las colonias de cisnes (esperando poder apreciar en directo las escasas poblaciones de la variedad blanca de cuello negro), así como los exóticos flamencos rosados y la gran diversidad biológica del sitio, que reviste importancia internacional. Para finalizar la primera jornada cruzaremos por mar abierto hasta la deshabitada isla Horihuella, donde haremos campamento.

Durante la segunda jornada, algo más larga, navegaremos también por mar abierto con rumbo suroeste, hacia Miramar, destino final de la travesía y única población costera de la mar.

Esta travesía nos permitirá ir conociendo el entorno y algunas de las variables tan particulares que caracterizan este espacio geográfico de Mar de Ansenuza (Mar Chiquita), con vistas a la excursión más importante programada para esta temporada: "Travesía 2003: Río Dulce – Ansenuza" (ver carpeta del proyecto); también tendremos la oportunidad de observar y registrar las condiciones actuales de este frágil ecosistema; que se clasifica como "regionalmente importante" por su distinción biológica; "vulnerable" en su estado de conservación, y prioritaria a escala regional para acciones de conservación.


RECURSOS TECNOLÓGICOS

  • Kayaks de travesía.*
  • Navegador satelital (GPS).
  • Compás de navegación.
  • Fotografías satelitales (NASA y CONAE).
  • Cartografía I.G.M.
  • Telefonía celular.
  • Unidad meteorológica.

    * Se caracterizan por tener una eslora (longitud) de entre
    5,10 a 5,60 metros, corte de agua en "V", en proa y popa, que le permite mantener el rumbo con facilidad y precisión. Cuenta además, con amplios receptáculos estancos (tambuchos) ubicados a proa y popa, que permiten la carga de todo los elementos necesarios para pasar varios días sin asistencia externa.

 

ORGANIZACIÓN Y PARTICIPACIÓN

El grupo de travesías de la ciudad de Carlos Paz (embalse San Roque), liderado por el experimentado Prof. Carlos Nieto, organizaron, planificaron las etapas y el derrotero a seguir durante el evento, así como la notificación respectiva al multifacético guardaparque local, el Sr. Pablo Michelutti.

En total se sumaron 12 palistas, (10 hombres y 2 mujeres) provenientes de distintas localidades de nuestra provincia: Carlos Paz, Córdoba, Unquillo, Río Ceballos y Villa María.

Travesía Isla Horihuella

Al reparo del puente, desayunamos, cargamos todo los pertrechos en los estancos, nos colocamos el salvavidas y ¡ al agua !

Mientras aguardo la lenta salida de algunos palistas, aprovecho para remontar algunos metros por este río-arroyo; a poco de andar ya comienzo a observar, la repetida escena de los blancos bidones plásticos de pesticidas esparcidos en las costas. ¿ Negligencia, descuido, ignorancia, desidia, irresponsabilidad, indiferencia ?, ¿ No sé con cuál quedarme ? El concepto de río continúa siendo para la mayoría, el de siempre:

Río: corriente de agua que pasa cerca de nuestro sitio de locación, utilizado para arrastrar las porquerías que nosotros desestimamos...

Aproximadamente a las 8:40 comienza la travesía, en descenso hacia el delta, los bañados y la mar.

El estrecho cauce, está poblado en sus márgenes de pájaros varios, algunas iguanas, así como gigantescas telas de araña sostenidas de espinillos, mistoles y talas; cuyo estilo de tejido y grandes dimensiones jamás habíamos apreciado. Sus laboriosas moradoras presentan un interesante desarrollo físico, es que, con la cantidad y variedad de insectos que hay en la zona, alimento no les falta, es más pueden elegir que degustar... esperemos que la carne humana no sea una de sus preferidas... Si son inteligentes se abstendrán, podríamos contagiarlas con nuestras ambigüedades.

A medida que avanzamos, poco a poco comienza a desacelerar la de por sí suave velocidad de la corriente. Al llegar a las bifurcaciones del delta, las especies acuáticas son cada vez más numerosas. Observamos atentamente que todos los insectos, aves acuáticas y demás animales silvestres del lugar presentan un tamaño mayor que el habitual: arañas; iguanas; las negras gallaretas, tan grandes y pesadas que no pueden levantar ni unos pocos centímetros al querer volar; garzas blancas; cormoranes; entre otros.

Al tomar contacto con una de las espaciosas y numerosas lagunas, se presentan los primeros grupos de cisnes blancos (los "cuello" negro no aparecen), su tamaño es impresionante, su vuelo al desplegar sus alas nos deja sin palabras.

Mientras, la lluvia constante no nos permite obtener buena posición para tomar fotografías, además no hay tierra firme donde parar, todos los movimientos deben ser desde el agua, sobre nuestras naves.

Siempre con la orientación del GPS y el compás de navegación, avanzamos entre los canales y bañados; donde a lo lejos observamos algunos grupos (50 a 100 individuos) de flamencos rosados que se alimentan, cribando con sus picos los organismos microscópicos que se encuentran en las zonas bajas de las salobres aguas de la mar.

Lentamente nos acercamos y descubrimos por qué esta arisca ave con patas muy largas, cuello largo y muy flexible, se constituye en la atracción principal de la región. El intenso color rosa de su plumaje exterior, su envergadura (aproximadamente 1,6 metros) su elegante porte, la concentración por grupos, entre otros, la convierten en uno de los habitantes más exóticos de los bañados de la mar, donde alejada de los curiosos, encuentra aquí su hábitat preferido.

Silenciosa y lentamente intentamos aproximarnos, pero es imposible, nunca pudimos llegar a menos de 100 metros; inmediatamente cuando advierten nuestro acercamiento levantan vuelo en conjunto, demostrando su habilidad y condiciones aerodinámicas extraordinarias, desplegando sus inmensas alas, cuyo plumaje interno es de color negro; un verdadero espectáculo, único; poder contemplarlo es un regalo para nuestros ojos e imaginación.

Próximo al medio día, abandonamos las tranquilas y claras aguas de los bañados, tomando rumbo a mar abierto; el agua ya es totalmente salada y la suave brisa (menos de 5 km/h) va formando pequeñas olas de no más de 50 centímetros. Se consultan los datos del GPS y del compás, para ubicar la posición de la isla Horihuella; agudizando la vista, entre el brumoso horizonte sin fin de la mar, se observa una delgada línea, ¡ es la isla !, hacia ese aventurero destino apuntamos nuestros kayaks, ayudados por las suaves olas que corren en la misma dirección. En este momento me pregunto: - ¿ si con tan poco viento, hay olas de 40 ó 50 centímetros, que pasará cuando el viento suba a un nivel normal de unos 20 km/h ? Aún no lo sabíamos, pero la respuesta la encontraríamos al día siguiente.

Entre palada y palada la isla va tomando forma. No es lo que posiblemente uno esperaría en medio de una mar salada, una isla sin vegetación, quemada por la sal; por el contrario se comienza a contemplar que presenta muchos árboles. Ya no hay dudas, a poco menos de 200 metros de la isla y de casi 26 km recorridos desde nuestra partida, corroboramos que la vegetación es muy densa y colorida, las olas rompen sobre algunas playas de arena, ¡ sí, de arena !, la isla parece una postal de las que vemos en las revistas. Pero presenta algunas características particulares del lugar, la más notable es que éstas son islas que antiguamente a la gran inundación de la mar (a partir de los ’70) eran monte parte del continente, por lo tanto, todo alrededor de la actual isla es un laberinto de árboles muertos, un monte seco que hay que ir esquivando para llegar a la orilla, es un verdadero anillo de árboles muertos alrededor de la tierra firme. En el caribe los arrecifes de coral bordean las islas, aquí es el monte semi sumergido, algo es algo...

Me adelanto con otros dos palistas, esquivamos el bosque semi sumergido y nos arrimamos a la corta playa, corta porque a los pocos metros había nuevamente agua (una laguna interna). Al tocar los botes la arena, se levantó de repente una especia de "manta negra", ¡¡ de mosquitos !!, hay por miles, millones, las manos no nos dan abasto para espantarlos, ponemos reversa remando a toda máquina para alejarnos y alertar al resto del grupo.

En función de la problemática decide bordear la isla, las dimensiones aproximadas de la misma son de unos 1200 metros de largo por 300 metros en su sector más ancho; la circunnavegaremos hasta encontrar un lugar adecuado para desembarcar y armar un posible campamento.

Esquivando árboles al ritmo que nos imponen las olas, buscamos y buscamos, pero no encontramos... La vegetación es muy densa, el monte es impenetrable, hay sectores con barrancas, pero no hay lugares planos accesibles. Ya llevamos casi ¾ de la vuelta y ... nada.

Alrededor de las 15 horas, cuando el grupo comienza a impacientarse y nuestra confianza se debilita, ¡ por fin !, aparece un pequeño descampado plano de unos 10 x 10 metros, con vegetación baja y una pequeña playa de arena muy fina, que se comporta al pisarla como una verdadera "arena movediza", nos hundimos hasta las rodillas. Antes de desembarcar nos bañamos literalmente con repelente para evitar la acción de la molesta y estresante manta negra, por suerte lo conseguimos.

Siempre acompañados por la suave llovizna intermitente, armamos rápidamente las carpas (5), observando con cuidado las malezas del piso, ya que arañas, víboras y demás insectos venenosos, son los propietarios del sitio. Nos quitamos la ropa húmeda, mientras cada uno en su casa (carpa) aprovecha para reponer energías tomando algo caliente, a salvo de la lluvia y la manta negra.

A las dos horas la lluvia a cesado, el viento está casi en calma, pero la presión sigue muy baja, no es un buen augurio. Con Roberto intentamos caminar tierra adentro para investigar, según datos de los nativos, algunas ruinas (habitadas por pumas, pecaríes y roedores varios) de un antiguo puesto, ubicado en medio de la isla, a la altura de dos altos eucaliptos. A medida que avanzamos nuestra empresa se torna cada vez más dificultosa, entre el monte casi impenetrable (nos lamentamos de no haber traído el machete), el accionar constante de la manta negra, nos desalientan, no nos queda otra alternativa que regresar al campamento, una verdadera pena, el misterio continuará.

En cuanto al mal augurio de la presión atmosférica, a la media hora de regresar al campamento base, cambió bruscamente la dirección del viento, hacia el sur, con intensas ráfagas de unos 40 a 50 Km, las olas desordenadas superan el metro y medio, mientras nuestras carpas se estremecen ante el aluvión. Algunas pertenencias (indumentaria) se mojan inevitablemente, la situación comienza a complicarse. Estamos obligados a descansar lo mejor que se pueda, esperando que todo mejore para el día de mañana.

El molesto viento sopló casi toda la noche. Por la mañana (08:10 horas) el cielo se presenta cubierto, por ahora sin lluvia pero amenazante, con una térmica de 16º y viento sur a unos 20 km/h. Mejor no mirar la presión...

La organización informa que partiremos a las 09:30 horas, por lo que comenzamos la carga del húmedo equipo, abrigándonos bien para la etapa, recogiendo todo los materiales que puedan identificar un asentamiento humano, el lugar debe quedar tal como lo encontramos, esa es una de las reglas básicas de nuestras travesías.

A medida que vamos ultimando los preparativos el viento comienza a incrementarse y una suave llovizna cae sobre nuestros cuerpos. Uno a uno comenzamos a botar nuestras embarcaciones, aguardando a que toda la flota se agrupe para salir. Como aguardando el acontecimiento, el viento y las olas cargan con más fuerza, se hace muy difícil aguantar el furioso oleaje y el viento en contra hace sumamente dificultosa tanto la estabilidad, como el avance. Una de las embarcaciones con su femenina tripulante es literalmente arrastrada hacia el bosque sumergido, ¡ se va contra el palerío ! Observando el inevitable destino y el caótico panorama, Carlos Nieto, su hijo Francisco y otro palista experimentado van en su ayuda, la alcanzan en medio de los palos atrapada pero por suerte su embarcación no ha volcado, pero sí la de otro palista que antes intentó enderezar el rumbo. Finalmente los Nieto llegan hasta ella, atan su bote, hábil y lentamente la guían remolcándola fuera del bosque, ¡ hay orden general de regresar a la playa !, las condiciones son extremas, es muy difícil avanzar y mantener el rumbo.

Realizamos una reunión general, los menos experimentados en el kayakismo (entre los que me incluyo) proponen armar nuevamente el campamento y aguardar a que el temporal afloje. La organización entiende conveniente no demorar mucho la partida, ya que no hay seguridad de cuánto durará este temporal, nuestro teléfono celular está inservible (lo encontramos buceando en las aguas saladas) y hay que aprovechar al máximo las horas de luz natural. La técnica propuesta para poder mantener la calma en el agua, que el grupo no se separe y podamos mantener el rumbo correcto, es ir todos atados, con cuerdas de 4 metros que unen el copit (habitáculo), con la proa de la embarcación que va por detrás; iremos uno detrás del otro, ordenados según experiencia y nivel físico de cada palista. En consecuencia irán adelante los Nieto y Roberto Milano.

El avance será muy lento, tardaremos horas en llegar a la próxima costa. La técnica (ya probada por la organización) demuestra ser muy efectiva para mantener rumbo, colaborando todos con todos, aumentando poco a poco la confianza personal y grupal, buscando la solución colectiva a la problemática. Lo que me trae el recuerdo de un antiguo texto de Nietzsche sobre las curiosas formaciones colectivas de los gansos en vuelo, que se ayudan mutuamente intentando neutralizar la resistencia del viento ante el avance.

"Las personas que comparten una dirección común y tienen sentido de comunidad, pueden llegar a cumplir sus objetivos más fácil y rápidamente. Porque ayudándonos mutuamente los logros son mejores. Los hombres obtenemos mejores resultados si nos apoyamos en los momentos duros, si nos respetamos mutuamente, en todo momento, compartiendo los problemas y los trabajos difíciles. Si hacemos realidad el espíritu de equipo, si se puede conformar un grupo humano para enfrentar juntos todo tipo de situaciones, comprenderemos el verdadero valor de la amistad."


Y en un mundo y una sociedad como la actual, en que las políticas neoliberales, regidas por la lógica del capitalismo salvaje y del mercado capitalista; donde la filosofía imperante es la salida individual a las diferentes problemáticas sociales, dividir para oprimir mejor es la consigna, mantener la masa dividida son condiciones indispensables para que las minorías dominantes retengan el poder.

Nuestro ejemplo es doblemente valorable y una actitud a seguir construyendo...

Con algunas inconvenientes técnicos ocasionados por el viento al botar los kayaks, nos ponemos en marcha, el avance con el fuerte viento en contra y la llovizna que nos castiga, es algo más lento de lo que esperaba (2 a 3 km/h). Más lento inclusive que parte de los entrenamientos que acostumbramos realizar con Roberto en nuestro río Tercero (Ctalamochita), navegando contra la correntada.

Luego de unas sufridas e interminables 3 horas a mar abierto con la referencia lejana de una costa, inesperadamente comenzamos a divisar una isla, nos encontramos con una pequeña isla de unos 100 metros de largo por 50 de ancho, la bautizamos "Isla de Pascua" en honor a la fecha. Nos detenemos en una cenagosa playa para reponer fuerzas. Por suerte la velocidad del viento ha descendido algo, pero la llovizna no cesa de molestar.

Mientras algunos desagotamos la inevitable agua que se filtra dentro del habitáculo, a pesar del obligatorio uso del cubre-copit; otros recorren la isla, encontrando una primitiva carpa con elementos culinarios (calentador, vajilla, utensilios y algunas roídas prendas), inferimos que estos materiales son presuntamente de pescadores (en la mar hay abundancia de sobre dimensionados pejerreyes de agua salada), que utilizan el lugar como un asentamiento ocasional. En estos momentos no se observa ningún morador en las proximidades, ni en la tierra, ni en la mar. Y es lógico que no encontremos a nadie, realmente con este tiempo, ¿quién o quiénes serán los crazy (lunáticos) que salen a navegar...? El lector podrá deducir fácilmente la respuesta.

Antes de abandonar la Isla de Pascua se decide continuar atados pero ahora en grupos más pequeños, de 3 y 4 palistas, ya hay más confianza en el grupo, el viento aflojó unos pocos kilómetros su intensidad y a pesar de que las olas (siempre de frente) tienen 1,5 metros de alto, están más ordenadas y bien separadas, tal cual como sucede en el océano. Recordemos que el Mar de Ansenuza (Mar Chiquita) es el mayor lago de Argentina, el quinto lago de planicie a nivel mundial en cuanto a tamaño, posee una longitud aproximada de 150 km de ancho por 160 de largo, ocupando una superficie de unos 8.000 km2, por lo tanto estamos hablando de una inmensa masa de agua que presenta una suave marea y oleaje similar a la de los mares exteriores. Además su constante movimiento produce el mismo tipo de mareo, ¡esto lo comprobé en carne propia!

Continuamos nuestro lento derrotero, acercándonos cada vez más a la costa, buscando el cabo en el que deberemos doblar hacia la izquierda para arribar a Miramar. Las horas pasan; pasan algunas aves acuáticas: la popular Egretta thula (la abundante y mansa garceta blanca); cormoranes sobre dimensionados; un cisne desorientado; bandadas de flamencos, que al contemplarlos me recuerdan la fundamental leyenda aborigen sanavirona de este extenso espejo de agua salada. Es en esta zona de aguas curativas, poblada de pájaros, donde todavía se relata una bella historia de amor que nos revela el origen de los flamencos rosados.

Cuentan que Ansenuza, la diosa que habitaba en aquellas aguas, era una mujer bellísima, pero extremadamente cruel con aquellos que entraban en sus dominios.  Un día, mientras recorría la laguna, Ansenuza encontró sobre la arena el cuerpo de un indio sanavirón. Su primera reacción fue atacar al intruso y destruirlo, pero al percatarse de su inmovilidad, se acercó lentamente a él. El fuerte cuerpo del indio indicaba claramente que era un guerrero, pero se encontraba gravemente herido, tendido en un sueño de agonía y muerte.

Ansenuza, observando al guerrero, sintió como su corazón comenzaba a latir  con mayor fuerza, y por primera vez sintió que se enamoraba perdidamente. Pero inmediatamente se dio cuenta de que no podría salvarle la vida, y entonces comenzó a llorar. Sus lágrimas cayeron en torrente y bañaron el cuerpo del hombre muerto. Tanto lloró que sus lágrimas tornaron saladas las aguas, y ante tanto dolor los demás dioses se apiadaron de ella.

El padre de los dioses decidió dar una oportunidad al amor que había nacido en el corazón de Ansenuza, devolviendo la vida al joven guerrero. Del cielo cayó un rayo que iluminó el cuerpo inmóvil, y lo transformó en una hermosa y esbelta ave de plumas rosadas.

Desde ese momento el flamenco habitó las aguas salobres de Ansenuza, que es como los lugareños llamaban a la laguna Mar Chiquita. Aguas a las que los dioses dieron propiedades curativas para que ya nunca deba llorarse por la pérdida de un amor.

Súbitamente el intercambio lingüístico entre los navegantes, me proyecta de la abstracción temporal, al "mareo" actual; es que el GPS ha dejado de funcionar, o funciona aleatoriamente, ¿ será por falta de energía ?, parece que sí, pero no hay seguridad empírica. De lo que sí estamos seguros, por el compás y algunas edificaciones abandonadas semi sumergidas, que nuestro rumbo es correcto, pero aún falta bastante. Por suerte ha dejado de llover, el cielo comienza a querer despejarse un poco, observamos una pequeña colonia de flamencos ( ¿ estará allí la diosa Ansenuza ?, ojalá nos ayude) , que alegran un poco nuestros sentidos; pero lo malo es que el bellísimo sol naranja que ahora se dibuja en el horizonte sin fin de la mar comienza a perderse, mientras el destino aún esta lejano y por verse.

Hacemos otro reagrupamiento junto a un bosque fantasma (sumergido), como podemos, entre el oleaje y los palos, ingerimos algunos alimentos y tomamos agua. La tarde definitivamente se va, lo que nos obligará a continuar muy próximos y atentos, comunicándonos permanentemente para no perder a nadie.

Reflexiono sobre la importancia de resguardar este extraordinariamente extenso ecosistema, una reserva de fauna y flora increíble, este impresionante mar interior, sus extensos bañados habitados por tantas exóticas especies animales y vegetales. Los esfuerzos parecen aislados y pocos; hay unas cuantas personas, como el guardaparque Pablo Michelutti, que siempre esta alerta; pero este espacio geográfico es demasiado grande y se salvará con el aporte, difusión y denuncia de los que queremos disfrutar de la naturaleza sin alterarla, de los que sabemos que esto es irremplazable. Se habla de tomar conciencia, ¿ se tomará algún día ?.. Personalmente, como docente de nivel primario, trabajo y trabajaré para ello.

A los pocos minutos de caer la tarde comenzamos observar algunas lejanas luces ¡ es Miramar !, por fin la diosa nos envía alguna señal grandiosa; pero atención, las luces están muy lejos.

En nuestra interminable aproximación a Miramar, después de más de 2 horas de remar sin parar, acompañados por el incipiente resplandor de la dorada luna llena que se eleva sobre las inquietas aguas de la mar, primero aparecieron algunas sumergidas edificaciones (el imponente hotel Viena y el club náutico) duros testimonios, entre otros muchos, del tremendo impacto del inexorable e imparable aumento del nivel de la mar.

Intentamos el desembarco, buscando el lugar seguro, lo encontramos, a media cuadra del hotel donde nos alojaríamos esa noche, ¡ excelente !

Finalmente, aproximadamente a las 21:30 horas desembarcamos, ¡¡ estamos en Miramar !! Entre salutaciones y el esperado brindis con "espumante extra-brut"; subimos los kayaks hasta el hotel y nos "castigamos" con un prolongado baño caliente.

¡ Hasta la próxima travesía !


FICHA TÉCNICA DE LA TRAVESÍA

  • Distancia total aproximada: 56 kilómetros.
  • Tiempo aproximado de remo: 15 horas.
  • Promedio de velocidad: 3,8 km/h
  • Velocidad máxima: 9,2 km/h
  • Temperatura máxima: 20° mañana de la primera jornada.
  • Temperatura mínima: 14° mañana de la segunda jornada.
  • Promedio de altitud: 72 msnm.

 

 

"Toda nuestra vida es como un reloj de arena que sin cesar es vuelto abajo y siempre vuelve a correr de nuevo. Y entonces el hombre volverá a encontrar cada uno de sus dolores y de sus placeres, cada uno de sus amigos y de sus enemigos, etc. En nuestra vida actual y con nuestra mirada humana no vemos más que actos parciales, incompletos, inconexos, o mejor dicho fragmentos de actos. Esto es lo que hace que nuestra vida nos parezca falta de sentido. Pero tengamos confianza, vivamos de modo que deseemos volver a vivir".

Friedrich Nietzsche

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© Sol Rio (2003)

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